Esposa provocadora que acaricia la polla de su marido lentamente, mirándole a los ojos y sonriendo con malicia. Entre susurros, le confiesa que le excita pensar en otros hombres, en pollas más grandes, más duras, más capaces de hacerla gritar de placer. Cada palabra le humilla y le calienta a la vez, mientras su mano se mueve más rápido. Él siente cómo se acerca al límite, con la imagen en su cabeza de su mujer disfrutando con amantes mejor dotados… hasta correrse con fuerza en su mano, completamente entregado a su fantasía.