- Este debate tiene 0 respuestas, 1 mensaje y ha sido actualizado por última vez el 13 agosto 2026 at 19h52 por
Orisos.
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13 agosto 2026 a las 19h52 #2433
Hola!! Hoy estoy especialmente caliente de leeros y me estoy acordando de cómo empecé en este mundillo.
Resulta que tengo un amigo de siempre, con el que he compartido media vida con él.
Hemos vivido muchas cosas juntos y tenemos muchísima confianza.
El caso es que hemos ligado juntos y hemos compartido ligues , intercambiar ligues e incluso tríos y cuartetos…
Resulta que el se hizo novio y la relación fue cada vez más seria, con lo cual empezamos a vernos menos.
La cosa es que bueno, un día quedamos y me dice de quedar a tomar algo y presentarme a una amiga de su novia para ver que pasa… y acepte.
La cosa es que quedamos, nos gustamos y acabé liándome con ella.
Fuimos quedando poco a poco los cuatro porque parece ser que nos querían hacernos pareja. Jajajaaja.
Bueno, poco a poco fuimos quedando y un día me cuenta mi colega sus verdaderas intenciones.
El caso es que la novia de mi amigo llevaba con el una relación totalmente monógama y bueno, a mi amigo le atraía la idea de abrir la pareja, pero aún con varias conversaciones con su pareja no llegaba a nada e incluso se molestaba.
Para entrar mejor en situacion, mi amigo se llama José su novia Vanesa y la amiga Alicia.
A lo que iba… me comenta en una de estas quedadas José que el tema de la monogamia cada vez va a peor y que además Alicia le pone muchísimo.
En esta situación yo le pregunté que si abre la relación también se follarian a su chica y que si no le importaría. El me dijo que no, pero fue una cosa que se quedó así sin más.
Una noche de copas acabamos en su casa y Vanesa su novia estaba espectacular, tenia un escote que realzaba sus grandes pechos y una corta minifalda. La cosa es que empezamos a jugar a un juego con dados y bueno, a parte de algún pico y morder el cuello no pasó nada más.
Esa noche recuerdo que acabé súper cachondo porque entre el roce, la tontería y que cada dos por tres se le subía la falda a ella y dejaba ver su tanguita, sus grandes pechos que no dejaban mucho a la imaginación… acabé con una empalmada de miedo.
Cada vez que me acercaba a ella como que me buscaba… y bueno, al no poder disimular mi empalmada, ella se fijó y no paraba de mirármelo e incluso intentando el roce.
Acabo la noche y acabamos follando en la misma casa, yo con Alicia y ellos en la otra habitación.
No podía quitarme a Vanesa de la cabeza y esa noche me folle a Alicia pensando en ella.
A la mañana siguiente ya sobrios, le comenté lo que me había pasado a José y lejos de enfadarse me dijo… FÓLLATELA, si puedes y la convences, es tuya.
Pasaron los días y volvemos a quedar.
No teníamos muchas ganas de marcha y acabamos en el coche de Jose llendonos a un pequeño cerro, para ver las luces de la ciudad.
La cosa es que entre charla y charla empezamos a calentarnos un poco y nos empezamos a comer la boca cada uno con su pareja y yo me dejé llevar…
Alicia estaba súper cachonda y nos empezamos a meter mano a saco, tanto que perdimos el control y empezamos a quitarnos ropa.
Mi amigo y Vanesa viendo la situación se calentaron y José se sentó en el asiento del copiloto y Vanesa se le subió encima.
Cuando estábamos ya medio desnudos, Alicia se me subió encima mío y la empecé a masturbar con mi polla… en estas que como yo estaba mirando de frente me veo a Vanesa mirándome con una cara de deseo increíble, cruzamos miradas y Vanesa no paraba de mirarme de arriba a abajo, mirando mi polla y como masturbaba a Alicia con ella.
La cosa es que se la metí a Alicia sin dejar de mirar a Vanesa, cada embestida que le daba cada salto que Alicia daba era como si me estuviese follando a Vanesa.
Fue tan excitante que acabé dándole a Alicia una corrida brutal.
Ya nos vestimos y nos fuimos cada uno a su casa.
A los días hablé con mi amigo y me dijo que su idea fue que en aquel momento intercambiar a las parejas que no me preocupase y que también entendía ahora lo mojada que estaba esa noche Vanesa.
Me dió tanto morbo que la idea no me la podía sacar de la cabeza, tanto que acabé masturbandome en un garito porque no aguantaba más.
En fin… pasaron los días y quedó ahí la cosa.
Mi amigo me llama un día y me dice que se ha liado en el trabajo y que si puedo hacer el favor de recoger a su novia porque el no podía salir hasta dos horas después.
Acepte y me fui a recogerla.
Llegue donde se encontraba, subí su maleta al coche y fuimos a tomar algo.
La cosa estaba muy tensa y bueno, le dije que si quería hablar que tenía que comentarle algo, aceptó y nos fuimos a un lugar más privado con el coche.
Aparqué, nos quitamos los cinturones y comenzamos hablar en plan un poco al principio con bromas recordando la locura de la última noche.
Ella veía que no paraba de apretar de vez en cuando las manos en su coñito disimuladamente y yo tenía una empalmada de miedo.
Las frases cada vez más se entrecortaban y la respiración era más agitada.
Entonces le dije, que te pasa Vanesa, que no paras de moverte, estás mojadita o q?, casi en un susurro… ella me miró con deseo, sus ojos brillaban y mantenía el silencio.
Yo le dije… no pasa nada, mira como me tienes tú, me desabroche el pantalón para que viera mi polla por el calzoncillo.
Se quedó como congelada mirándola, se mordió el labio, me acerqué a ella y empecé a besarla.
Ella enseguida me agarró la polla y yo vi realmente lo mojadita que estaba…
La cosa es que estábamos tan excitados que nuestros movimientos eran torpes y decidimos salir del coche para meternos en la parte de detrás para follar.
Salimos fuera, ella se acercó a mí y me la empezó a chupar.
Cerré las puertas del coche y mientras me la chupaba miré por si acaso nos veía alguien y eso aumentó más mi morbo… así que después de un ratito la levanté, la apoyé en el coche , la abrí las piernas , le aparté las braguitas que las tenía chorreando y le metí la polla.
Entro tan suave que la primera embestida fue fuerte y gimió… invitando a que me la follara salvajemente.
Le di duro una y otra vez , apretando sus pechos , agarrándola de la cintura para acercarla más a mi para que sintiese cada centímetro de mi polla dentro y tirándole del pelo me corri de tal manera que acabé hasta con un grito.
Ella se estaba encogiendo del placer ya en las últimas embestidas, mientras empezaba a llenarla con mi semen bien adentro, no dejando nada fuera…
Cuando termine de descargar todo lo que tenía le agarré del cuello me acerqué a su oreja y le dije que si le gusta ser mi putita, ella con agitación y casi sin aire asentía y casi si voz decía si.
Después nos vestimos y fuimos donde mi amigo, al poco llegó Alicia.
Hicimos como si no hubiese pasado nada, pero ella tenía mi corrida dentro de sus braguitas y eso me pareció más morboso.
Nadie sabía nada nada más que ella y yo y sus braguitas mojas por ambos.
Desde entonces, las mujeres con pareja se me han convertido en un fetiche y un morbo muy excitante. -
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